Wednesday, July 29, 2009

La adolescencia perdida (2)

¿Dónde, cómo quién, tiene la solución para este problema de jóvenes violentos, conductas agresivas?

Los hechos que se viven cada día, ahora estamos centrados en las violaciones, individuales o en grupo, por parte de jóvenes adolescentes, quedo claro que era un tema de EDUCACIÓN. Nunca debemos mezclar sexo con violencia, aunque hay mucha tinta derramada donde se confunde al lector con el consiguiente criterio erróneo que el sexo implica violencia, o por el sexo se puede llegar a la violencia. No es así.
¿Qué está pasando realmente? Los hechos son sencillos y claros. No vamos a entrar en jerga psicológica ni de tipo judicial, pero si tenemos que entender que el problema es de TODOS. Nuestra juventud no es distinta a la de otros paises, y ahora más ligada a nuevas formas y tendencias gracias a Internet. El problema no comienza a los 12 o 15 años, viene de antes. Un proceso de desarrollo normal necesita de atenciones y de vigilancia por quienes son responsables del joven. Los padres, en primer término, al igual que cuando es un bebé y requiere todo el tiempo del mundo, poco a poco vamos reduciendo ese horario y lo dejamos, en muchos casos en nada de atención a las demandas de nuestros hijos. Si, ya lo sabemos, tenemos mucho trabajo, muchas cosas y al llegar a casa nos apetece descansar no escuchar las cosas que nos piden…¡¡¡error!!! A partir de aquí comienza la “separación” el que cada cual vaya por su camino. Las consecuencias son bien claras: un modelo de crecimiento sin control cuyo resultado puede ser muy negativo. Aquellos jóvenes que tienen una mayor personalidad saben decir NO al consumo, con los amigos, de drogas o de alcohol, pero es muy difícil negarse a las presiones.
El error más grave, y es incomprensible, nos lo aporta el gobernante de turno, el de ahora. Propone barbaridades como “la pastilla del día después”, habilitando una sexualidad que nadie llega a entender. Practicar sexo, todo el que se pueda, a la edad que sea y después…¡Tómate una pastilla! Me da igual la edad, el problema es la complicidad de EDUCAR de forma electoralista, nada progresista ni que beneficie a los jóvenes. Los padres, como no necesita dar autorización, ni para esto ni para el aborto, pues estamos en un “choque de trenes” en el que, espero, la cordura prevalezca.
Pero sigamos con las conductas violentas que llegan a situaciones como las de violación. ¿Dónde surgen estas ideas? Todos tenemos nuestros motivos para satisfacer nuestras necesidades sexuales, pero cuando falla la EDUCACIÓN apropiada, se manifiestan ideas morbosas que derivan, en muchos casos, en realizar actos que, con toda premeditación, ejecutan y miden, no en las consecuencias de la victima, sino en las suyas. CONOCEN SUS DERECHOS pero no entienden que DEBERES son los que deben de atender. El sistema no enseña con los medios y modos apropiados. La juventud actual es una de las más ecuánimes que en toda la historia de la humanidad se ha conocido, exceptuando casos de culturas extremas.
Un gobierno pobre en la sabiduría de educar, como es el que actualmente tenemos, muestra su lado inútil, poco acertado, al incitar a realizar actos que requieren de una mejor comprensión, de un descubrimiento sencillo, no provocado y hacer ver lo que supone esa relación y sus consecuencias futuras. Matar por matar, porque las pastillas matan, al fin y a la postre son química que se ingiere y efectos secundarios los hay. Abortar… sin palabras.
Nos queda el violar, el agredir, confundiendo la sexualidad, a otro ser, y con el agravante de edades tan tempranas.
Seguiremos con este tema, La adolescencia perdida.

Thursday, July 23, 2009

LA ADOLESCENCIA PERDIDA (1)

El cambio social que vivimos ¿Normal? Que la adolescencia no es igual hoy que ayer, si, pero hay diferencias notables…¿cómo ha evolucionado?

La violación de una niña de 13 años en Baena. Otra más en poco tiempo en Isla Cristina. Los aspectos sociales, sobre todo en educación (no confundir con FORMACIÓN), los maestros forman y trabajan un apartado de la educación, pero esta función no solamente es la de los padres, entran los maestros y los amigos y otros elementos de la sociedad (los denominados sistemas de socialización).
La cosa, por lo que podemos comprobar no funciona bien que digamos. Los jóvenes saben cuales son sus derechos pero desconocen cuales son sus deberes. Tienen claro que la Ley les ampara en todo y que nadie puede imponerles un castigo apropiado para reconducir sus actos violentos o erróneos. Hagamos una breve reflexión al respecto, pero necesaria, sobre todo porque esto de EDUCAR es una función de TODOS.
Los jóvenes de ahora precisan de muchas cosas para forjar en ellos un desarrollo normal, no digo perfecto, pero si correcto. Educar en valores, muchas veces explicar lo que es el RESPETO, el PARTICIPAR en las cuestiones sociales como decir BUENOS DIAS a todos aquellos que conocemos (no digo que lo digan con quien se crucen y no conozcan), AYUDAR a quienes lo necesiten. Son muchas las partidas que se pueden trabajar, y esto se hace antes de los 10 AÑOS. Después ya vienen los amigos (un sistema de socialización muy importante) y construirán una serie de apartados en su personalidad. Algunos pueden ser maravillosos LA CAMARADERÍA, LA AMISTAD, otros no tanto…¡el mundo de la violencia!...O LAS DROGAS… Es tiempo de vigilar y controlar, sin cerrar su espacio libre de movimiento, pero observar, ver que ocurre en sus vidas. Vemos que se vuelven respondones, apáticos, poco serviciales. Es el momento de hacerles ver EL VALOR DE VIVIR. Esta sociedad no es invento nuestro, es de todos, y en ella debemos de aportar nuestro esfuerzo, nuestro conocimiento, nuestras ideas.
Algunos desconocen el dolor, el sufrimiento. Ven los “porrazos” de los videos del Youtube, por ejemplo, y se parten de risa. Ven sangre y asesinatos en películas y no sienten emociones negativas, o elementos que puedan sensibilizarlos. La violencia convive con ellos de forma natural, en comparación con el trabajo extremo de otras épocas que otros adolescentes, en su misma edad, vivieron. Hay mucha diferencia entre la juventud de los años 40, con los hiladores, por ejemplo, y la actual ¿verdad? Ni una ni otra están en ese orden que pedimos. No vale un buen pescozón a tiempo, ni gritar, pero un castigo, un castigo “antipremio”, si puede servir. Están acostumbrados a que cuando abren la boca se les dé todo. ¡No!, hay que hacerles ver el valor de cada cosa, de el por qué se premia y porque se castiga (castigar no es pegar, no es suprimir libertad) para hacer entender que los actos y conductas inapropiados no se pueden permitir.
Antes de que se llegue a extremos como esas violaciones. Que ellos saben que pueden hacerlo y que nada les va a pasar (de forma legal si, pero no lo suficiente). Intervendrán psicólogos, y otros profesionales, pero ANTES DE ESO HAY QUE EDUCAR, prevenir desde el CONOCIMIENTO Y LA RAZÓN.
Un buen pesco a tiempo enseñaba que el dolor, en nuestro cuerpo, no dejaba duda de que si le hacía algo a otro, el daño que yo había tenido, el también podía sufrirlo. Ahora, pienso, esos límites no están bien controlados.
Dos formas de ser adolescentes...¿Cuál es la más apropiada?


VISTO PARA SENTENCIA


Todos nos investimos de poder, sobre todo cuando nos dedicamos a juzgar cosas que, en la mayoría de los casos, desconocemos en sus principales elementos que nos sirvan para emitir nuestro veredicto final.

No quiero entrar en el uso de la jerga legal, o mejor dicho, la apropiada de los abogados cuando se encuentran en el uso de su profesión. Intentaré ser lo más coloquial y sencillo.
Un hospital, como cualquier otro espacio público en donde nos movemos, puede ser un punto neurálgico para que sucedan cosas que nos impactan y que, como ahora, ocupan las portadas de todos los informativos. Podría ocurrir en un estadio, sucede en las carreteras, pero la noticia es la noticia, y nosotros, los ciudadanos de un estado democrático, en el uso de nuestros derechos de opinión, nos investimos de jueces y alimentamos posturas extremas que no son nada beneficiosas para entender y atender la realidad del problema.
Dice el refrán ¡Lo que el médico yerra lo tapa la tierra! Y hasta ahora, a regañadientes, si el error humano del galeno nadie lo notaba, todos llorando al familiar perdido, y creo que muy preocupado debería quedar el ser humano, que en su profesión no había procedido de forma adecuada.
Esto se da todos los días. Nadie puede percatarse de que le llegue una medicación equivocada; desconocer si es alérgico a algo o simplemente no se le administre a tiempo. Todo esto sucede todos los días y se mediatiza muy poco.
Ryan (o Rayan), no ha tenido mucha suerte en su corta vida. Ya la perdida de su madre ¿por omisión o error médico? No puedo decirlo, no tengo elementos que me faciliten un juicio de valor y poder emitir mi opinión. Sin embargo, en ciertos foros de la red de Internet, se llega a echar la culpa…¡A Esperanza Aguirre! Por ser problema de quienes regenta la comunidad de Madrid.
El análisis debe de ser más sincero y realista. Es un error grave, y se han de depurar responsabilidades, entender que ha sucedido y poner todos los medios para que no suceda más. Atender a una correcta práctica de la profesión y entender que se trabaja con SERES HUMANOS. Las profesiones que trabajan al hombre han de ser totalmente vocacional, no se puede trabajar por lucro en ellas. Aunque a pesar del juramento hipocrático, son muchos los que solo piensan en su lucro personal y nada en la necesidad del paciente.
El juez juzga los actos del ser humano, el médico busca lo mejor para que no padezca de dolores y paliar sus enfermedades, el guía espiritual con su alma, pero el maestro o la maestra es que han de velar para que no cometa actos que le lleven al juzgado, ni realice otras acciones que vayan contra su salud. Sea el maestro y la maestra los que nos formen para ser mejores, no digo los mejores. Desde ese aprendizaje, seguro que seremos capaces de tener veredictos más justos y más acordes para atender a la educación de nuestros hijos o para entender al propio ser humano que convive con nosotros.

Saturday, July 11, 2009

LOS SENTIDOS Y SUS PLACERES


Percibir por los sentidos y que nos provoquen, sensaciones con sus correspondientes emociones, incluso llegar a ciertos placeres, es lo mejor que nos puede pasar.

Cuando nos pica un mosquito, con cierto desagrado y rabia, exclamamos aquello de ¡me ha picado un mosquito puñetero! ¡Más que picar parece que muerden! Por si no lo saben, los mosquitos tienen dientes. Lo interesante de esta cuestión es lo que nos pasa por nuestra mente cuando nos suceden estas cosas desagradables. Nos queda una “mala leche” por el cuerpo que respondemos con cabreo y no practicamos las quince veces que reímos a lo largo del día.
El juego que nos dan los sentidos es increíble. Pensemos y repasemos cada uno de ellos y veremos lo que es tenerlos y lo importante que es cuidarlos. Partiendo del más importante (aunque no se puede decir que hay una escala de importancia) pero pienso que la vista es uno de los sentidos que nos habilita para tantas cosas que la falta de vista es uno de los mayores problemas físicos que se pueden padecer. La vida entra por la vista; los colores, la percepción de paisajes en el infinito, la luz… La vista esta representada en grandes frases, incluyendo las que nombran la belleza. Me quedo con la famosa que nos propone… ¡No hay cosa peor que ser ciego en Granada! Haciendo referencia a lo que no puedes contemplar de tan maravillosa ciudad.
El oído, uno de los sentidos que nos habilita el equilibrio, controla el vértigo, nos deja sentir la voz de nuestro hijos cuando nacen, la música que nos deleita, la comunicación con otros seres. La sordera, el problema físico que impide al ser humano disfrutar de este sentido, es tal como la ceguera, en este caso, para muchos seres les genera otro tipo de problemas, pero el más importante, como digo, es no recibir en la mente ondas que llevan cientos de mensajes de distinta índole. Sirva de ejemplo el escuchar el sonido de los brindis con las copas de cristal. Esto tiene su explicación. Disfrutan todos los sentidos del buen vino, licor, espiritual brebaje, menos el oído. Para ellos los romanos se les ocurrió que el golpeteo de las copas sirviera de generador de otra placentera sensación, con su particular sonido del brindis. Con esta acción, todos los sentidos del cuerpo humano disfrutaban de una generosa y buena bebida.
Después de esto, ya el olfato y el gusto, lo dejo para prendarme del perfume del ser querido y degustar, que tiempo es, de unos buenos melocotones, o en su defecto, que desde el bar de la esquina me llegue el olor a ese marisco a la plancha, pero que se pare el tacto, que no lleguen los dedos a palpar la cartera, que si no, por esto de los placeres de los sentidos, seguro que peco y me tomo más de una.
Yo creo que no está mal que los sentidos nos hagan disfrutar de tantas cosas buenas que la vida ofrece. Eso si, cuidarlos, solamente tenemos uno de cada para toda la vida.
¡BRINDEMOS! ESCUCHANDO...

Wednesday, July 01, 2009

EL LÍMITE DE LA PACIENCIA


Siempre se ha dicho que la paciencia tiene un límite, pero ¿cuál es?, ¿dónde está? O ¿cómo es?
Ni aún buscando entre apuntes y líneas de pensadores y eruditos, se puede dictaminar cuál, cómo o dónde está el límite de la paciencia. Cada uno, en su espacio vital, o de trabajo, o social, ha sufrido una situación en la que se ha puesto a prueba su paciencia. Algunos pueden, o saben, como controlar su estado de ánimo y no “convertirse” en una máquina de gritos, o responder de formas inapropiadas e, incluso, resolver su situación presionante de forma agresiva e incluso violenta.
Visualizo desde los registros de las cámaras de control que hay en el centro donde trabajo, como un grupo de alumnos, durante el final del recreo, regresan a las clases y, en un momento determinado, dos personajes muy dados al empujoncito y provocación, no paran de realizar su “divertida” y perversa acción de empujar, golpear, a otro compañero.
En un espacio de diez minutos, dos chavales presionan, golpean y provocan a otro de forma continua. Este último les indica que le dejen en paz, que no quiere problemas. El que empuja al otro compañero, que a su vez empuja al sufrido alumno, rie y se mofa. Las imágenes son delatoras de su acción. Al cabo de diez minutos largos de golpes y tirones de orejas y otras memeces, la paciencia del alumno que las sufre llego a su límite, no se puede determinar dónde está éste. El infeliz, por no decir otro adjetivo, que servía de “empujador”, recibió, en un par de minutos, una serie de ganchos y golpes técnicos de boxeo que le dejaron la cara como un poema. Este alumno, el agresor y su ayudante, desconocían que su “víctima” era campeón juvenil de boxeo. Las consecuencias ya se las pueden imaginar.
En muchas ocasiones les advierto a mis alumnos/as que en la calle no hay tanta permisividad como en el instituto, que nosotros, formadores, educadores o lo que se nos quiera considerar, no podemos atajar esos niveles de violencia con los que cada día nos movemos con más violencia, eso no sirve. La Ley nos ampara para que seamos pacientes, muy pacientes, y por supuesto no podemos responder a provocaciones, ni responder a agresiones, ni defendernos de nada, aunque nos graben en un móvil y nos “cuelguen” nuestra humillación en internet.
La paciencia tiene un límite, cierto, pero no se sabe dónde.
Un profesor, en sus funciones de guardia de patio, le indica a otro alumno que no puede estar por ahí. La respuesta que le dice prefiero no ponerla aquí. Una llamada de atención y correspondiente amonestación (para calmar los ánimos y fomentar esa paciencia). La respuesta: al cabo de una hora, tres gigantescas piedras sobre la luna de su coche.
Hablo con él, se siente abatido, triste. No entiende el por qué. Yo tampoco. Eso sí, la paciencia tiene un límite y un día, como seres humanos que somos, alguno se le va a ir la mano, y lo mismo que en el caso anterior puede ocurrir una desgracia. Después se le diagnostica que ha sido una situación de enajenación mental transitoria, pero el chico, chica o lo que sea, se va a quedar con un par de “ostias” como mínimo. Si no se calma la adrenalina, al menos le dejará margen a que se mantenga la paciencia.
¡Qué no lleguemos a esto! Pacientes, si, pero también somos humanos y se padecen crisis de ansiedad, de miedo, de rabia y surgir la parte de agresión reprimida que llevamos dentro y esas cosas que pueden derivar en situaciones muy lamentables.

LA MEDALLA


Las costumbres cambian. Los tiempos y las modas dan lugar a cambios muy notables.
No queda Mayo sin flores, sin que despunten los frutales y, por supuesto, cargado de comuniones. Este es el mes de María (así consta en el calendario católico), y es el mes de no saber que ponerte, pues de mañana algo de fresco, al medio día te “asas” y por la tarde noche, si te pilla en un espacio abierto, bien que puedes pillar un resfriado, eso como mínimo.
Lo más curioso e importante en el que he fijado mi atención, radica en los eventos sociales denominados Primera Comunión. Si atendemos a la evolución de esta celebración religiosa-social, veremos que la cosa ha cambiado y de una forma bestial.
Para mejor referencia, si alguien tiene fotos antiguas, podrá comprobar, paso a paso, lo que ha cambiado este acto.
En un principio era más religioso que social. Es decir, se atendía a que el niño, o niña, recibiría el Cuerpo de Cristo, como máxima acción para ese día. Se le preparaba durante cierto tiempo en lo que, como ahora, se conoce por Catequesis, y con ello, tras repaso y repaso, se formaba al infante/a en las enseñanzas evangélicas con todo detalle. Ahora, tras preguntar algunos chavales, parecen también del tipo LOGSE, es decir, bastante menos exigentes que hace tres o cuatro décadas.
El niño o niña se les vestía, como ahora, para que fueran el centro de atención de una fiesta muy grande. El problema es que antes, había que estar tres horas sin tomar nada, para recibir la comunión, y el “traje” se lucía a las 8 o las 9 de la mañana, solamente para los familiares. Ahora, con todo un séquito de trajes de última moda, acude la familia, primos, titos y amistades a eso de las doce. En lo que al calor se refiere, ahora se pasa más que antes. Alguna ventaja tiene que tener la solera del pasado.
Los comulgantes (no digo: y comulgantas, es que suena fatal), acudían a esas primeras horas con los elementos precisos y que, en la formación, se indicaban: misal, rosario y medalla-crucifijo, o de algún santo/a conocido. Ahora la cosa es distinta. ¿Misales? Me comenta unos padres ¿a cualo? ¿Eso qué es lo que es? Sin comentarios. Lo del Rosario, tan tradicional, ahora se pone como collar (los llevan algunas alumnas a clase), pero en las manos de los niños/as que toman la Primera Comunión, va en desuso, es más un engorro que una referencia a la Fe que dice reconocer. Ahora se lleva un buen reloj, un móvil, una Nintendo o cosas asi de “practicas”. No digo que este mal, cada cual haga su valoración.
Y por último el banquete. Antes en bajos y casas particulares. La noche anterior, la madre, hijas, abuelas, haciendo bocadillos a toda máquina, patatas fritas, algún tomate partido… Todo hogareño y casero. Los comensales llevaban el bolso/chaqueta ligeros de cosas para poder “guardar” algunos bocadillos…por si se echaba a perder todo aquello, para que no se desperdiciara. Algunos tenían bocadillos para cena y hasta mediados de semana. Ahora banquete a “tutti-plen”, sin reparar en gastos ¿Para qué están los prestamos? ¿Crisis? ¿Qué crisis?
Lo de la medalla, eso queda simplemente en anécdota, para dar título. Un símbolo católico es el crucifijo/medalla que se lleva en el interior; no hace falta hacer muestras ostentosas de la creencia. En ese día se mostraba por fuera, niñas y niños, era, es, un simple símbolo que dejaba claro cuál es tu religión, sin miedo, sin temor o avergonzado. Hoy, algunos llevan a los hijos/as a celebrar este día sin asistir ni un solo día a misa, y ese día comulgan, celebran, y al salir a la puerta, como yo lo he oído, ya tienen la “diarrea” con Dios. No lo entiendo.
Por puro romanticismo, me quedo con los discos dedicados de Radio Juventud de Cieza… años 60/70… “Al niño… a la niña… en el día de su Primera Comunión”. Eran cinco pesetas bien gastadas, por padres o familiares, en hacer feliz a un ciezanico/ca. Ahora se suben la imágenes al Youtube…¡y gratis!
Los tiempos cambian. Y eso es lo que hay ¿Para mejor? Yo creo que sí.

A tajo parejo y ¡sin "esclarear"!


De lo que sucede en la vida real. De la política y de lo que ya no es tiempo de ponerse a trabajar.
Vayan preparándose su mercedes para estos quince días que se nos vienen encima (o debajo, de lado, o por donde puedan pillarnos). Armados hasta los dientes con promesas e idioteces, como siempre, acuden los aprendices de oradores a vendernos la perdiz, o el albercoque, según les plazca y así nosotros nos dispongamos.
Ha empezado ya la polémica con videos y discursos cargados de odio, mala leche, ostias tempraneras y afila lenguas para decir palabras que superen a la malsonante “ojete”. El grado de crispación, falta de respeto y eso a lo que estamos acostumbrados, aún no ha alcanzado su máximo de record, pero pronto lo veremos. Si el ZP es lo que es y el Rajoy lo que aguanta, y de estos no pasamos porque en esta bendita tierra a lo más nacionalista que llegamos es a que no nos toquen el tema de las olivas.

Ahora que algunos terminan la faena de “esclarear” de segundas o terceras, vienen estos mindundis a ocupar nuestro solar de descanso, si es que algo queda, y nos invitan, menos a cañas y mojama, a que “lo suyo” es lo bueno. Lo que dice el otro, lo que piensa el otro, eso es malo, caca. Eso por no recordar palabras tan malsonantes como la citada anteriormente: “ojete”.
¡A lo suyo! A decirse insultos y a ponerse como trapos sucios, más que sucios, cargados de marranería y porquería de todos los tiempos. Que si trajes, que si prevaricaciones, que si tu más, que más tú… El miércoles un paréntesis que juega el Barça y hasta los del Madrid, como no podía ser menos, serán hinchas del Manchester. Aunque al final, las cosas como sean, que sea un equipo “español” (aunque se diga que Catalonia no is Spain) el que sea ganador.
Puestos a disfrutar de la campaña, no dejemos olvidada la auténtica “campaña” que se avecina, que ya ha comenzado. La fruta es nuestro motivo de vida. El trabajo de todo un año está ahora en marcha; son muchos los que esperan estos días para recoger algún fruto, aunque sea en forma de euro, que le sirva para paliar las penurias del año. Ya empezó con el esclareo, sin que tormentas o fríos imprevistos dieran al traste con el preciado tesoro que es nuestro campo en este tiempo. Muchos pasan de política y otros la comentan con una cerveza, cinco minutos, para dejar que pasa el garbanzo “torrao”, pero después…¡ni me acuerdo!
Ahora, que no le pase al político de turno que tenga que cumplir con todos sus electores, y que se matrimonie como aquel que lo hizo en un pueblo de esos de “cerramiento” mental, donde era, como aquí, la época de esclarear.
Llegado el momento, cumplidos los cánones eclesiásticos, casada la pareja se fueron de viaje de novios. La suegra, por no ser menos y estar tanto tiempo viuda, marcho con ellos. Habitación para el matrimonio y habitación contigua para la señora “intrusa”. No pudiendo dormir sola, la madre en leyes, pide a la pareja meterse en la cama con ellos. A esto que el joven marido intenta eso de… “al a taquel….” Cuando la citada madre, poniendo la mano en el camisón de la hija, le dice al yerno:
¿Es tiempo de esclarear ahora?
-¡Si! Le responde el mozo.
¡Pues eso! Empieza con calma y… ¡A tajo parejo….Y aquí, sin esclarear!
(Para los que no sepan lo que es “esclarear”, posiblemente no entiendan el chiste).
Moraleja: Todas las frutas pueden ser válidas, desde las más jóvenes a las más viejas, las más pequeñas a las más grandes… ¡Pero habrá que esclarear!

CAPACES DE ENTENDERSE


Difícil es entendernos nosotros en un idioma común, de uso cotidiano. Muy difícil en varios idiomas y sin tener conocimiento de ellos.
Bien que se entiende el que tiene un buen recurso de lenguaje, y mejor lo entiende quien es capaz de captar con total nitidez cualquier mensaje.
Estos días se vive en Ceutí una jornadas europeas, se denominan CEUTI, MAYO 09. EDUCATIONAL EUROPEAN VILLAGE, que con el inglés todos pueden medio entenderse, y quiere dar a entender que Ceutí es una localidad de niveles con mucha aproximación a Europa y en ello estamos.
Hasta quince países con un total de 52 personas en quince lenguas distintas. Curioso es escuchar conversaciones entre nativos. No es posible entender nada. Lo bueno de la situación es que cuando se presentan situaciones de aspecto fisiológico, como la necesidad es imperiosa, se agudiza el ingenio y da gusto ver cómo se puede pedir una cerveza o un vaso de agua.
En la barra del bar, con todo el ajetreo que supone los movimientos de manos y gesticulaciones, el solicitante, dice en inglés: ONE BEER (o sea una cerveza), pero resulta que el camarero no comprende muy bien y dice eso de ¿a cualo? Y claro el buen ciudadano de la Europa comunitaria vuelve a su teatral expresión. Al final marcando el grifo de cerveza, el más directo gesto que podía utilizarse, el camarero exclama ¡Aha una caña! La sonrisa del joven extranjero se hace patente y relajante. La cerveza es líquido espiritual y envolvente y se disfruta del momento. Tanto el camarero como el cliente, ambos de una misma comunidad, pero con diferentes lenguas, por eso que dicen de saber entendernos, el que quiere lo logra. Los que no les apetece entenderse, y son muchos, ni en un idioma de recurso, como es el inglés, no son capaces de ponerse de acuerdo, aunque sea en el color de la mierda.
Ahora toca comer y tratar de comunicarte con el resto de comensales. En una esquina unos chipriotas, en otra unos turcos, muy cerca de ellos polacos y rumanos. Los últimos escuchan y ven como se miran entre ellos. Las relaciones tucas y chipriotas del lado griego no son muy estables que digamos, pero por estar en este lugar y ante un espacio diferente, los comensales hablan en inglés para comentar cosas triviales. La procedencia, la familia, los gustos. El inglés, el idioma, ayuda mucho, más de lo que puedas imaginarte. Mas la cosa se complica, porque queremos algunas veces. Yo, con mi esforzado inglés, mantengo conversación durante unos veinte minutos con una joven chipriota. Le explico lo que es el salchichón y el chorizo (no hay palabras que puedan servir, al menos que yo conozca, para definir chorizo) pues bien, al cabo de veinte minutos, la mirada y la sonrisa complaciente y comprometedora, me deja fuera de mis casillas…
¡No sigas intentando decirme “chorizo” en inglés! En un español perfecto. La joven que conversa conmigo es de Madrid, casada con un chipriota, y por supuesto hablaba un perfecto español, pero que por deferencia al resto de invitado charlaba conmigo en inglés.
Al final, como no, nos entendimos perfectamente.

UNA DE ALERGIAS

Hablar de primavera es hablar de alergias, entre otras cosas.
Para que no se quede en el tintero, lo primero es felicitar a las Fiestas del Escudo (el nombre no lo tengo muy claro) pero a todos aquellos que forman mesnadas y cabilas, pues que son cada día mejores, sinceramente. Mi reconocimiento para Antonio y Marivi, del Mirador, que bien podrían salir de un cuadro del Renacimiento de algún autor protegido de las siempre presentes Verona, Pisa o, Florencia. En España no teníamos mucho dinero para la cultura, se gastaba todo en guerras, me comentaba un día el historiador y profesor, Ricardo Montes. Lo dicho, que no decaiga vuestras ganas de mostrar nuestros legados culturales a los muchos visitantes que ese día estaban por Cieza.
Bueno, lo interesante hace referencia a las cuestiones domesticas con enfermedades que, aparentemente, no se les da la importancia que puedan tener, o al menos muchos no saben que pueden padecerla y no se han enterado, tanto por su falta de visita al médico, como de los posibles errores de los galenos.
Hace ya un tiempo, no digo nombres, pero doy fe de ello, que a un ser humano se le puso el ojo rojo. Atendido por un oculista, bueno, bastante acreditado, dictamina cierta enfermedad propia del mismo, del ojo, mejor dicho, de los ojos. Eso sí, las manifestaciones sintomatológicas de la clasificada enfermedad eran en uno solo. Pasados cinco días, el ojo, de la cara, seguía en su tamaño excedido y su rojo intenso en la conjuntiva. Cambio de gotas. Nada de nada, después de otro tiempo, lo mismo. Se cura solo. Al cabo de tres semanas.
Pasa un año y el mismo proceso, una vuelta a las mismas manifestaciones. Otra vez el oculista, otra vez las gotas. Más de lo mismo, no se mejora. Un pensamiento acude al paciente y comenta con el oftalmólogo…¿Puede ser de una muela? ¡Puede! Afirma el galeno.
En el dentista pruebas con repruebas y más pruebas. Posible infección de un colmillo. Endodoncia al canto. El ojo baja al cabo de cinco semanas. Siempre en el mismo ojo.
A los seis meses…¡joder con el enrojecimiento y picor! Dice el paciente. Ya no va al oftalmólogo, pasa por urgencias y le indican no se sabe qué tipo de enfermedad. El ojo recibe un cóctel de gotas de todo tipo, hasta nueve diferentes. El ojo, de la cara, se compadece de lo que tanto se habla y se comenta del otro ojo, del de la espalda, pero siente lo mismo.
Ya no hay pruebas que valgan, se hicieron unas que, según otro galeno oftalmólogo, definía el padecimiento como un “cardenal” que le sale al paciente en el ojo y que se quita solo. Este ser humano no comprende el por qué no se da con la tecla.
Lee, busca información, se mete en internet y ve síntomas…¿Puede ser una alergia? Busca indaga, esto que no se debe de hacer, se hace, lo hacemos, lo hizo… Ha pedido hora con el alergólogo.
Comenta con amigos y conocidos su situación, y las coincidencias de la vida: un par de esos tantos conocidos/as, le aseveran que puede ser una alergia, que tienen familiares cercanos que lo padecen y son similares los síntomas.
De ahí que diga que una simple alergia puede ser confundida con otras patologías, y no es falta de profesionalidad, es simplemente que no podemos dar crédito a cosas tan escandalosas como un ojo enrojecido, el relacionarlas, desde las posibles hipótesis de lo que nos pasa, con una estúpida y repelente alergia. Cuidado pues, que ahora en primavera nos puede hacer visita, sin nosotros saberlo, una de alergias.

Tuesday, April 07, 2009

BULGARIA, UN PAIS DE DURALEX


A veces, un simple encuentro con algo cotidiano te permite descubrir cómo puede ser un lugar.
Al llegar al centro educativo Dimitri Dimov de Lovech en Bulgaria, mi compañera Juani comprobó que en el despacho del director había unas copas de duralex. No era nada extraño, todo era vetusto y quería renovarse en la modernidad, pero ese signo sirvió para entender que Bulgaria necesita muchas cosas, no ya económicas, de otro tipo muy diferente para poder adaptarse a los tiempos y modos de vida que las nuevas sociedades reclaman.
Este curioso hecho lo llevamos a Sofía, y de vuelta al restaurant de la primera noche, pudimos ver que ese elemento se repetía nuevamente en el postre, era ese vidrio para vajillas tan popular. El título justificaba nuestras deducciones, argumentaciones y charla coloquial sobre este curioso país.
El espacio étnico en que se mueven estos ciudadanos se ve bastante bien reflejado en el restaurante que comento. Son más de 161 platos que hacen referencia a los monasterios ortodoxos de la nación. La gastronomía entre elementos costumbristas, tradicionales y folclóricos, se dejan llevar en este restaurant. El título en cirílico no es lo mío, pero por si alguien va algún, día, que es recomendable, se llama MANASTIRSKA MAGERNICA. Lo importante era ver nuestra mesa con toques tan hogareños que, desde el propio mantel, con un cobertor más apropiado para un tálamo nupcial, hasta las sillas y elementos de las paredes, nos convocaban a conocer Bulgaria, eso sí, desde la perspectiva gastronómica de los citados conventos. Destacan, por si quieren visitarlos vía internet, el de Rila y el de Troya, entre otros.
Sigo. Nuestra mesa, indicada para comensales que quieren descubrir las cosas nuevas, o en este caso, más viejas, más tradicionales, se ve enriquecida por la actividad del camarero Boryan. Un auténtico sumiller para los vinos de su tierra y un generoso informador de cada plato. Hacía tiempo que no encontraba un personaje tan formado y elegante para la mesa, como este joven.
El primer encuentro con los platos típicos fue de sorpresa. Un pan acabado en forma de barco. Otro plato, un puchero con suculentos olores que fomentaban una gula incontrolada. Curiosamente, en el mercado que visitamos por la mañana, encontramos una amplia gama de productos españoles. Embutidos y jamones de España en una capital de aceras levantadas, cargada de historia, rota y desmembrada por la acción del hombre y su pensamiento único.
Sus gentes pasean en la tarde del fin de semana, van de tiendas, sueñan… y por la noche, como cualquiera de nosotros, disfrutan de su gastronomía, o de la italiana, o de donde sea, eso sí, los platos, como en el despacho del director del Dimitri Dimov de Lovech, aún son de duralex, de ese color amarillo caramelo o del verde, del verde esperanza con el que los postres que Boryan nos ofreció. Decía que, uno parecido a un flan, era el preferido de los niños. A nosotros nos gustaron todos, eso sí, los platos, de la famosa duralex, en su verde transparente, me dejaba imaginar que pronto habrá una nueva Bulgaria.
De momento, comer es bastante barato y comidas naturales, sin demasiados conservantes y cargadas de aromas y sensaciones que te enseñan cómo es un pueblo, una cultura, unos amigos, como los de Lovech o ese embajador que se llama Boryan del restaurant MANASTIRSKA MAGERNICA, y te abre el apetito para que disfrutes de su país.
Y si les apetece bailar el Horo


LA SABIDURIA DEL NECIO


Piensa el necio, en su necedad, que todo está a favor de su necia sabiduría.
Pasan los días de crisis y todo sigue igual. Nada ni nadie comenta algo nuevo al respecto. Las cosas siguen en su orden y el orden sigue en su caos. Todo es un esperar y el esperar es un desesperación ante las pocas soluciones que se ofrecen pero de nada sirve las buenas intenciones, que lo son, de algunos informadores para despertar al pueblo llano y sencillo, el que sufre los rigores de esta crisis.
Corren por esos mentideros de bares, y por provocación de los medios de comunicación, que el gobierno es bastante necio, y sin personificar, generalizando, hay algo de verdad en ello. No soy muy amante de volver al tema de contenidos políticos, eso dicen que trae luego enfados y enfrentamientos, pero sí que debemos de reflexionar sobre la personalidad y la conducta en los momentos más oportunos, que, a su vez, se convierten en inoportunos. Como de estos aspectos de la identidad, personalidad y sus relaciones en la conducta si puedo decir algo, pues lo digo.
Acudo al insigne psiquiatra Dr. Rojas Marco, con uno de sus trabajos en el que se particulariza con una interrogante al ser humano ¿Quién eres?
---¿El ‘conócete a tí mismo’ nos da miedo por lo que podamos descubrir?
Sí. En psiquiatría conocemos a personas que nos dicen “no me diga como soy porque a lo mejor me llevo un disgusto”. Un temor fuerte de las personas es temor a sí mismos, a ser algo que no creen que sean o que no quieren ser o a perder el control y a convertirse en alguien que no quieren ser.
Después de esto, oyendo a la “tropa” como diría el jefe de la oposición, podemos percatarnos de que más de uno puede llevarse un disgusto si se entera de cómo es. La mentira, el considerar al ciudadano de a pie como un inculto redomado (muchos pueden serlo), es algo que funciona en las aportaciones que nos dan nuestros gobernantes. Muchos, a fe ciega, como vulgarmente se dice, lo creen todo, hasta la última coma. Ese contingente de seres que no quieren conocerse a si mismo, que no saben cuál puede ser su propio pensamiento, independiente, sin fijaciones a ninguna ideología, están entrando en un “estadio”, como diría Piaget, de necedad, de insulsez.
Dejo pues, a libre elección, de que quienes se sienten engañados y, en esos mentideros, aportan su libre opinión, en relación a quienes siguen justificando lo injustificable, desde una necedad increíble, innecesaria y fuera de lugar.
Se acabó el Prestige. La guerra de Irak es historia, y la conquista de Granada solo queda en cuadros y textos, que además se estudia poco. Eso es quedarse vacío en el discurso y mostrar un alto grado de necedad política. Y lo mismo al contrario.
Señores políticos. No se cubran de necedades, ni sean necios, que investirse de sabiduría desde esa necedad nos demuestra que somos un país de cabestros sin rumbo.
Espero la llegada de una cordura y sensatez, con seriedad, con participación de todos. Los foros de Internet están llenos, por desgracia, de las mismas necedades y todas sin criterio de aportar algo positivo. Me quedo con el Dr. Rojas Marco
…Después de conocer al ser humano como le conoce, ¿aún le quedan esperanzas?
Al revés, cada día tengo más. A medida que vas conociendo te vas a dando cuenta de que la bondad es más bondad porque forma parte de nuestro equipaje genético, es una cualidad que nos ayuda a sobrevivir la especie.
Sea pues la bondad la que prevalezca sobre la necedad.

Sunday, March 15, 2009

LA SEMILLA DEL DIABLO


¿Cómo educamos y que queremos de nuestros hijos?

Puede que esta sea la segunda entrega de pequeñas lecciones de comportamiento apropiado para una sociedad que precisa de practicar lo que se denomina Educación en Valores, (no confundir con Educación para la Ciudadanía).
Nos investimos de ser humano con capacidad para enseñar a otro ser humano, desde el momento en que aceptamos la responsabilidad de ser padres y gestar los hijos que de nuestra propia responsabilidad, y placer, traemos al mundo. Para algunos son una bendición, para otros puede convertirse en la semilla del diablo, en algo inesperado y que nunca debería de llegar a extremos en los que no se les pueda controlar. Me explico.
La primera unidad de socialización es la familia. En ella debe de surgir la EDUCACIÓN en los términos básicos: respeto, atención, disciplina, ayuda, protección, etc., pero entender que no podemos SOBREPROTEGER a nuestros hijos con la idea de que así NO LO PASEN MAL. El término “premio” o el contrario, el de “castigo”, no deben de ser elementos extremos ni mal interpretados. Un premio por sacar buenas notas no debe convertirse en un chantaje. ¿Si apruebo me compras una moto? Eso es chantaje. Es obligación de ellos, y así se debe enseñar, que APROBAR es SU DEBER, y podemos entender que no apruebe si vemos que, aun estudiando, esforzándose, no logra ese cometido. El “castigo” como tal se aplicaría en los casos que no se demuestre este esfuerzo, y consistiría en NO PERMITIR SALIR UNOS FINES DE SEMANA, por ejemplo Y DEDICARLOS A REFLEXIONAR Y ESTUDIAR. Desde esta perspectiva, la EDUCACIÓN va a facilitar, o al menos eso se pretende, UN CAMBIO DE CONDUCTA.
Muchos padres creen a fe ciega en lo que le dicen sus hijos. No se paran a pensar si lo que les dice es cierto o simplemente una treta para librarse de la reprimenda correspondiente. Incluso se llega a defenderlos sin una base real y cierta.
Cuando se dé una situación de conflicto con un profesor, con otra persona o incluso con un chico/a de la misma edad, debemos de escuchar a la otra parte para entender y determinar, que está pasando o que ha sucedido. Por supuesto que no vamos abandonar a nuestro hijo/a, vamos a ver los hechos y desde los mismos tomar decisiones correctas. Por ejemplo. ¡La maestra me ha chillao! Respuesta inmediata: ¡Se va a enterar la tía esta! Dice la madre o el padre. Esto lo oye el hijo/a y, predispone que la solución la va a dar, de forma parcial y directa, el padre o la madre cuando vayan a la escuela a “entrevistarse” con la maestra. Calma y escuchar primero. La semilla del diablo empieza a gestar y puede dar los frutos que estamos viviendo. Violencia en las escuelas, faltas de educación gravísimas, conductas muy agresivas y sin respeto a nada ni a nadie. No sirve decir la frase…¡Yo no puedo ya con él/ella! Desde el principio, desde la familia, y después en la escuela, nuestros hijos son parte de una “tierra fecunda” en la que debemos de sembrar: EDUCACIÓN, PRINCIPIOS, TOLERANCIA, CONVIVENCIA, ETC., semillas que hagan de ellos hombre y mujeres con responsabilidad, y, por otro lado, prevenir que no vengan semillas del diablo y se forje en ellos ODIO, VIOLENCIA, XENOFOBIA, MALTRATO, etc. Que, por desgracia, hoy por hoy, se da en cantidades inaceptables.

la educación que se ha perdido


Muchas cosas pasan en nuestra sociedad, fruto de adolecer de los principios básicos de una educación.

Mucha gente confunde educación con formación. El profesorado es, ante todo, formador pero eso no quita que sea educador. Educar en el colegio no es educar desde los principios sociales que se aprenden en el seno de la familia. Una unidad de socialización tan importante como es la familia, no puede dejar esta labor, de forma alarmante como estamos viviendo ahora, para que sea la escuela quienes enseñen a los niños y niñas, a decir, por ejemplo ¡Buenos días! Eso se aprende en casa, con los padres, los abuelos, los hermanos.
Quiero destacar esto de forma clara, porque se observa, y cada día más, la falta de educación que se puede comprobar en cualquier espacio, lugar, situación o modos que determina esa carencia. Necesitaría más de una página de este periódico para detallar y corregir cada una de ellas. No soy un erudito de las buenas maneras, ni tampoco un sociólogo que advierta de los posibles conflictos que pueda generar un acto de mala educación, pero si soy un ser humano que vive algo que muchos saben que no está bien. Empecemos.
En la calle:
¡Dame fuego! Es la forma de pedir, por algunas personas, un FAVOR, una ACCIÓN QUE PARTE DE OTRO SER HUMANO. No podemos dirigirnos a otra persona que no conozco con esa expresión… NO ESTÁ AL SERVICIO DE NADA, NI ES ESCLAVO DE NADIE. Lo correcto:
¡POR FAVOR! ¿Tiene Ud. Fuego?...o ¡POR FAVOR! ¿Podría darme fuego?
No cuesta mucho decir eso. Pero eso no es una enseñanza de la escuela, eso es un aprendizaje desde la propia familia, en la mesa, por ejemplo, para pedir “algo” o demandar a otro familiar que nos facilite una cosa o realice una determinada acción. Si esto se aprende desde pequeño, en la escuela se puede dedicar más tiempo a adquirir conocimientos, sin tener que decir, una y otra vez ¡POR FAVOR, CÁLLATE! Esa palabra, la de por favor suena a “chino” actualmente a muchos chicos. La hemos perdido.
Anécdota: Domingo en un restaurant de cierto reconocimiento. Mi mesa cerca de dos mesas con bastante niños. Una de ellas, las madres hablando de sus temas, los niños corriendo por el comedor, golpeando y molestando a los otros comensales, gritando. En una palabra MAL EDUCADOS consentidos. La otra mesa, niños atendiendo a la comida, participando con los padres y otros familiares; sin levantarse; riendo igualmente de las cosas que comentaran. UNA ESTANCIA EN UN LOCAL PÚBLICO CON UNA EDUCACIÓN ACERTADA.
Los padres de la mesa de los mal educados, posiblemente mañana se presenten en la escuela y le digan al profesor que su hijo no hace nada malo, que los maestros son unos tales y nos cuales. Lógico. Han OLVIDADO LA EDUCACIÓN. La familia de la otra mesa, seguro, que entenderán que hay que seguir EDUCANDO a sus hijos, que habrá que reprimir lo que se haga mal y reconocer lo que sea apropiado.
Precisamente, si atendemos al cine, el título de algunas cintas como “La mala educación” no tiene que ver nada con el tema. Repito los colegios forman, y acompañan una educación para los chicos y chicas que debe de tener una base formativa para este menester reciproca en la familia y, desde la escuela y las familias, la propia sociedad debe de velar por que esta se mantenga. No cuesta nada, cuando se cruzan dos personas, a veces sin conocerlas, el desear entre ambas ¡BUENOS DÍAS! Y como me pasó en el comedor del citado restaurant, pasaron varios jóvenes (ignorando lo que se dice en estos casos, seguro) y una mujer de cierta edad, mirando a quienes estábamos en la mesa, dijo: ¡QUÉ APROVECHE! La respuesta, como no…¡Gracias!
Espero que cuando entremos a cualquier lugar, aunque sea a la panadería nuestra de cada día, a la del Torrula, por ejemplo, pues decir ¡BUENOS DIAS A TODOS! No cuesta absolutamente nada ¿verdad?
Y es de educados el ser agradecidos. Gracias por su atención y espero sirva para reflexionar sobre algo que a todos afecta, LA EDUCACIÓN.

¡NO ENTIENDO LO QUE ME DICE!


Para entendernos, no solamente es necesario un idioma, una lengua, un dialecto, que nos sirva de medio para comunicarnos.

Y seguimos con las tonterías nacionalistas, cada día más estúpidas, más incoherentes y fuera de todo contexto de entendimiento. No basta con tener una lengua común, oficial, reconocida y que nos ha costado ir construyendo, para que ahora se dedique el mundo de la política a presentar sus condicionales nacionalistas para hacer prevalecer que, por tradición por no se sabe que leches, la lengua tradicional, la lengua étnica, es la que les sirve para comunicarse con el resto de mortales. ¡Pobres y estúpidos pensamientos!
Ahora que viajamos tanto, y nos guste o no, el idioma que debemos de usar mayoritariamente, es el inglés. Para quien tenga dudas, el chino es el idioma que más se habla en el mundo y ¡qué pocos estudian ese idioma en este país! Le sigue el inglés y después nuestro castellano (ya no digo español, porque pronto será “expañol”). De hecho, tengo unos centros escolares que desean participar en un proyecto educativo europeo, y sus profesores se comunican conmigo en un PERFECTO ESPAÑOL. Admiro que quieran aprender la lengua de cervantes, pero también preguntan que cuando han estado en España no entienden la variedad de carteles informativos en carretera en lenguas que desconocen…¡¡¡Eso es un peligro!!! A ver si toma nota el programa Ponle freno y denuncia esta situación, que es bastante peligrosa y para tener muy en cuenta.
Bueno, lo mejor de todo. En Galicia se hace una manifestación por la aplicación de la Ley que sea esa tierra tan rica en buen marisco, un lugar donde se impartan las clases en castellano y en gallego. Según el grupo político que mande así la aplica o entiende. Ahora se tiene que dar todo en gallego y si hay alguien que viene de otras culturas, posiblemente con una mínima formación en la lengua cervantina, pues que se joda y aprenda a marchas forzadas una lengua que tiene un espacio minoritario. Oyendo a Julia Otero en Onda Cero, no podía creer como esta periodista es tan prepotente en la aplicación de la libertad de expresión. Si suena a favor de su pensamiento político, le deja expresarse, si es al contrario, pues eso lo lía y confunde hasta que quede por entredicho lo que no se ha dicho. Para concluir con la situación. Tanto si vas a Cataluña, Valencia, Pais Vasco y, por supuesto, Galicia, te encuentras la documentación oficial en las lenguas que corresponden. Hasta aquí, de acuerdo, pero si tienes que negociar con alguna dependencia y se expresan solamente en su lengua “oficial”, entonces la de Cervantes, no tiene ningún valor y te pueden decir que no es su obligación expresarse en castellano, que por estar tu en “su” tierra, es tu deber el expresarte en la lengua que corresponda, es decir, que si eres castellano parlante desde nacimiento, si tu escuela no te ha formado en otra lengua, bueno un poco en inglés o francés, ahora, por cojones, si vas a estas comunidades TIENES LAS OBLIGACIÓN DE HABLAR Y ESCRIBIR en su “lengua” si es que precisas de alguna atención social, administrativa o de cualquier tipo que involucre al gobierno de turno…¡para mear y no echar gota! Así lo entiende mucha gente, y asi lo está sufriendo muchísima gente. Triste.
Esto en un principio podía ser bueno, plural, multicultural, etc., pero un uso social, no impositivo, libre, generando espacios de contraste de acercamiento y participación, tiene mayor aceptación que el de tipo impositivo. Así nos va.
Pobre niño/niña que sea educado en esa burbuja nacionalista y tenga que salir de esa tierra para conocer, Sevilla por ejemplo. Posiblemente solo podrá hablar en su “lengua” en la correspondiente embajada de “su” Comunidad Autónoma. Al sitio que vaya y pregunte o pida algo, lo más probable es que le digan…¡No entiendo lo que me dice!

LA SEMILLA DE... ¿DE QUIÉN?


Tantas malas semillas, y buenas, pero siempre son más prolijas las malas ¿por qué será?


Que siga la cosa como va y pronto esto va a ser el silencio absoluto y por no haber respondido antes, pues te aguantas. Quiero decir con esto que, seguimos impasibles ante una situación que se va a hacer insostenible como siga creciendo el paro. Seres humanos que precisan de un trabajo para poder gestionar un hogar, principalmente alimentando y protegiendo a los suyos. Este país de farándula y estupideces verbales y acciones cada vez más negativas, está adormecido, no da respuestas claras a algo que se predijo hace mucho tiempo, siempre negado, y que ahora quiere ser justificado como una situación que ha sido generada por banqueros, comercios de mala gestión y pelotazos, o cosas por el estilo. Tristemente se siembran semillas de discordia, de confusión, que van germinando en “vegetales” de todo tipo. Nos vamos a encontrar con plantas carnívoras, nacidas en ese jardín que vamos a llamar crisis. Son las que nos va a comer por los pies y las manos, y que nuestras bocas ya no van a poder contar nada. El silencio permanente que el propio pueblo acepta, calla, otorga y asume. No quiero ser agorero, ni pretendo generar miedo, pero hablar con claridad y decir que más de tres millones de parados acepten su despido y se sumen a un subsidio que no les garantiza nada, todo ello sin salir a la calle con el apoyo de lo que se denomina sindicatos… francamente no lo entiendo. Si estuviera otro gobierno en el poder, su tendencia política ya habría sido reconocida y estarían en la calle. Si en un futuro la situación es la misma, creo que poca gente va a creer en ellos. Su semilla es la adormidera, la de no hacer nada y esperarlas llegar.
La otra semilla puede encuadrarse en la de tipo cactus. Flores preciosas que caen al suelo y crecen en un tronco cargado de fuertes defensas con espinos molestos y agresivos. Un gobierno con una soledad manifiesta, mentiroso y falto de rigor. Un cactus reforzado por más cactus (otros partidos satélites del mismo) que siguen en su optimismo aunque vean la cifra de parados…¡hay un número aún posible de atender! Dice nuestro presidente. Increible.
La semilla de la ostentación aunque mi gente viva en la miseria. Personajes que, en nombre de la política, representantes legales que han sido elegidos, se consideran autosuficientes para despilfarrar y utilizar los dineros públicos para coches, despachos, sillas, suelos y espacios donde trabajar que no tienen que ver nada con el taller de cada cual, la furgoneta donde se desplazan muchos trabajadores cada día o la silla de donde se sientan los agricultores de nuestra tierra cuando están velando porque sus campos den algún fruto en tiempo venidero. De vergüenza.
La semilla de la concordia, esta vista en una manifestación por el agua…¡por fin! Dos partidfos condenados a enfrentarse, en la tarde del jueves 5 se unen para decirle a sus homologos de Castilla la Mancha que no tiene razón de ser lo de poner fecha de finalización al trasvase Tajo-Segura.
Y la semilla de la risa. Un delincuente que pone una querella contra Israel para que se le haga “justicia” por genocidio. ¿A dónde vamos a llegar? No alcanzamos un grado de justicia idónea en este país, y nos vamos fuera a enseñar cómo hacer justicia. ¡Esto es la leche!
Sigo buscando semillas, pero que sean buenas para que la primavera sea mucho más condescendiente con nuestras ilusiones.

Gaymonios y lesbimonios

Con la de cosas que hay que hacer por este país –España- que son prioritarias, y nosotros empeñados en inventar la formación de nuestros jóvenes.

El gobierno inventa lo no inventable. Se hace educador, mejor dicho crea cátedra e instituye una asignatura que surge de sus enseres, de sus propias pretensiones de dar a conocer valores humanos desde las perspectivas más extravagantes y variopintas.
La asignatura de EpC (Educación para la Ciudadanía), en un primer concepto no debe de estar mal. El problema es cuando los contenidos se redactan con un interés fuera del contexto formativo y que habilite el desarrollo psicosocial del joven. Hasta aquí creo que todos estamos de acuerdo. Francia la imparte desde los valores de la República, desde los propios valores del ser humano, la democracia y los elementos que sirven para convivir en una sociedad plural, multicultural y conforme a las directrices de secciones temáticas concretas. Nosotros, país de pandereta, guitarra y lo que sea, pues somos asi de contradictorios. La asignatura se implanta sin un consenso general; está refutada por una gran mayoría de la población, adolece de participación de amplios sectores de la educación para su elaboración; la presenta un gobierno como obra suya, sin referencias de disciplinas o ciencias clásicas que la acrediten con todo rigor. Lo peor de todo esto, lo encontramos en la variedad de textos que se han editado y según cada comunidad, como siempre, se les dan toques según criterios gubernamentales, no ya de carácter nacional, sino nacionalista y regionalista, que es lo que se estila desde hace ya un tiempo.
El colmo ha sido el video de la ministra en el youtube dos días antes de que se aprobara la dichosa aplicación de la Ley. Si esto es cierto, para mí este gobierno no tiene unos credenciales muy sostenibles, tristemente es así, no es lógico y supone un fraude muy grande.
Para darle el toque de ironía que esto se merece, me remito a la expresión popular, sin firmas de articulista o de reportero con prestigio y reconocimientos por sus textos. Hay foros en Internet altamente enriquecedores y cargados de esa sátira e ironía con la que tomarnos esto de forma menos tormentosa o preocupante. Habla este “interventor” de foro, de que ya que la asignatura propone valores y fomenta las unidades familiares, la clásica con un matrimonio con muchos hijos, y la familia moderna con dos mamas y un padre o al revés, con todo respeto a estas personas, para que no haya conflictos y no se mal entiendan las palabras y así saber cuál es la relación social en la que se encuentran todos, dice: matrimonio clásico: el de siempre un hombre y una mujer. Definir el “gaymonio”, como situación social de una pareja del mismo género, en este caso hombres, y en la misma línea, para atender y diferenciar (todos iguales pero diferentes) esa situación social de pareja, en el caso de estar formada por dos personas del género femenino, denominarla “lesbimonio”. Yo creo que es bueno esto, así todos están definidos y todos gozan de su propia definición en ese posible diccionario futuro. Lo triste de esto es que saldrá alguno diciendo lo indecible por “meterse” con este sector de la sociedad, yo creo en la libertad de expresión y todos tienen derecho a decir lo que quieran, mientras no ofenda o insulte, que eso no es de recibo. De momento, curioso y poco efectivo, pero leyendo por esas líneas de Internet, hay que ver lo que se encuentra uno. Primero educar para convivir, pero SABIENDO LEER, que sin esa premisa muy poco vamos avanzaremos.

LA MANCHA VERDE


Los que hablan de un genocidio contra los que padecieron otro genocidio. Primero conocer testimonios.

Se me ponen los pocos pelos que tengo de punta cuando veo y oigo noticias y comentarios sobre las barbaridades de Hamas y de Israel. No tienen justificación alguna. Pero lo peor de esto es que salen a la calle gentes que, como en Murcia, cuando les preguntas sobre lo que ellos entienden del conflicto, te dicen cosas como que Israel son nazis, asesinos, y cosas por el estilo, penoso, y además faltos de total criterio desde una posición que suponga estar bien informados y conocedores de los problemas. No voy a ser yo quien les indique en qué posición deben de estar, simplemente que sepan que previamente tienen que documentarse e informarse correctamente.
Yo he estado en Polonia y visitado algunos lugares históricos que hablan de un genocidio, de un holocausto contra el pueblo judío, y no solamente contra ellos, también contra otras culturas, otras creencias, otros seres humanos que no entraban en los planes de sociedad de las hordas nazis. Nombres de personas, auténticos testimonios que pueden ayudar a entender lo que es sufrimiento y dolor.
Hamás defiende un ideal de un pueblo, el palestino, pero utiliza armas, cohetes. Emplea a niños y adolescentes como mártires que deben morir por la causa… ¿por qué? Israel usa el ejército y ataca desde sus planteamientos. Quiere defenderse de esos continuos ataques. ¿Justamente? ¿Desproporcionadamente? Nunca se puede justificar esto. Gaza ha pasado hambre necesidades. No disponía de alimentos ni medicinas. Las injusticias, las muertes no tienen propiedad. Ni por unos, ni por otros. Pero la historia enseña…
Hélène Rabinatt, una francesa que sobrevivió al campo de Revensbruck (puente de los cuervos). En 1971, comenta un momento de su vida en ese campo, triste recuerdo, pero renovado juramento a que no se vuelva a repetir aquello más.
Habla de una mancha en el suelo, y entre los pasajes que describe quiero destacar:
Lo que me sorprende más que esos reflejos de rumiante, son los temblores que parecen partir de los dedos de mis pies, agitan mis piernas, mi vientre… Los temblores terminan. Me siento rígida, clavada a la tierra, encerrada en una aureola… Un gran círculo perfectamente colocado sobre las tablas del escenario, verde… Sueños en verde también… Veo imágenes perdidas de otro tiempo… Una mancha verde en el suelo…¡Un caramelo!
¡Es mío! Basta inclinarme y tender la mano. Un sucio, y a la vez, dulce caramelo. De menta. La piel, toda la piel de mi cuerpo lo aspira… ¡Esto no es posible!...Es un tesoro en un campo donde dos sopas de col y nabo y una rebanada de pan podrido es todo el alimento.
…El azúcar verde salta en mil trocitos. Un núcleo, de puntos más claros, queda entre el pulgar y el índice. Sin vacilar, Helene Rabinatt se lo pone en la boca…El caramelo cruje. Golpe seco. Los dientes se pegan. La lengua recoge los trozos. Golpe seco. Naufragio…
La escena de la mancha verde no ha durado más de diez segundos.
Un pedacito de papel transparente mantendrá recuerdos y esperanzas hasta el día de la liberación. Un pedacito de papel en un bolsillo, una nube verde en las pupilas, una sensación de frescor ligeramente picante… ¡Gracias, pequeña mancha verde!*
Es una simple historia, humana, sencilla. No he querido referir otros testimonios mucho más crudos. Pero antes de hablar, recurrir a documentos históricos para entender por qué el ser humano llega a esos límites de deshumanización. Hay mucho en el pasado, y cada día llenamos páginas y páginas de la misma miseria, del mismo dolor, y da igual que sean palestinos, israelíes, georgianos, serbios, africanos, campesinos… Todos son humanos, pendientes de una palabra que sea, para siempre, real, me refiero a la palabra: Paz.

* Bernadac Christian (1976).- Campo de Mujeres 1 Grijalbo Edic. Barcelona (Circulo Amigos de la Historia)

Sunday, December 21, 2008

Querido hijo...

Las palabras de una madre. Una carta, de nuestra madre que puede hacernos cambiar para siempre.
Hace ya un tiempo, dos veranos y unos pocos meses, que recorrí la zona del desembarco de Normandía. Muchas cosas se me quedaron en la memoria; situaciones y lugares que, aún siguen mostrando lo que el hombre es capaz de hacer por destruirse a sí mismo.
El poder, la autoridad, la política, el servilismo… Tantos elementos que forman parte de nuestra vida, de nuestra forma de convivir, no han evolucionado mucho, a lo sumo se adaptan a los tiempos y a las corrientes sociales en las que debemos de pasar nuestros días.
Hay una historia, en relación a la vida de un soldado americano que le tocó vivir ese tiempo del desembarco hasta finales de la contienda. Los hecho, por su alcance, merecen la pena referirlos, analizarlos y mostrar la enseñanza que una madre, con sus palabras, pueden llegar a mostrar la cara más humana y real de la propia vida.
17 de Marzo de 1945. Un campamento del ejército USA próximo a Londres. El soldado Martín J. Lloids recibe una carta de su madre desde Wisconsin:
… Hijo mío, atiende a tu vida. Se consciente de que has de comer y pensar en salvar tu vida. No olvides que la guerra tiene que dar paso a una Paz para todos, pero sobre todo, se coherente con la educación que te dimos. Piensa en esos otros seres que tienen madre y que, como yo, rezan por su hijo para que no les pase nada. No quites la vida y salva la vida de cuantos puedas…
Martín se sintió muy defraudado y triste. Las enseñanzas y entrenamientos no eran precisamente nada acorde a lo que su madre le expresaba. El sabía que tenía en sus manos un arma con el que matar y anular al enemigo. Ese era su cometido. Su sentimiento de enfado, tristeza, le dejó durante todo el día muy pensativo. El amor a su madre era grande, muy grande.
23 de Marzo de 1945, 10:34 horas, en territorio alemán, en los aledaños de la ciudad de Wesel. Una casa de campo aislada, el solado Martín J. Lloids, hace una incursión aislado de su pelotón, van separados en un espacio de 100 mts. Se acerca a la casa donde ventanas y puertas están cerradas… Observa y siente ruidos en su interior, el miedo y la adrenalina suben a límites para él jamás desarrollados. Golpea la puerta y activa una granada de mano…¡Salgan fuera! Grita en inglés, no sabe alemán… Está a punto de tirar la granada dentro de la vivienda, la puerta la abre de una fuerte patada… Piensa, se acuerda de las palabras de su madre… Mantiene la granada en la mano. ¡¡Salgan fuera si hay alguien!! Vuelve a gritar… Unos segundos eternos. Empiezan a salir dos niños, un hombre mayor, dos mujeres, dos jóvenes. Todos miran al soldado. Martín lanza la granada lejos del lugar, explota y el silencio con miradas es testimonio del momento. Las personas dan gracias, lloran y pasan delante de él. Una de las mujeres, le abraza y besa mientras llora, su mirada penetra en Martin, le hace recordar. Bien que pudiera ser su hijo.
Las palabras de su madre le hicieron cambiar en algo que era más propio de un ser humano: pensar en los demás. Salvar vidas es prioritario, mucho antes que matar.
Querido hijo… sabes que tu vida es muy importante, lo mismo que la de los demás. Cuídate, quiero volver a verte y abrazarte. Rezo por ti, como otras madres rezan por los suyos, las madres alemanas seguro que por sus hijos también lo harán…
Así concluye la carta. Martin J. Lloids pudo abrazar a su madre unos pocos meses después.
Si esto se aplicara, y que muchas madres, y padres, escribieran o hablaran con su hijos, no habría tanta violencia en las calles, ni futuros asesinos de un “ejercito” que dice tener que matar en nombre de no sé qué ideal.

TELEMIGAS


Hacer de comer, o depender de que te sirvan la comida hecha. Hacer dulces, o por lo menos intentarlo.
No todos los domingos se tiene la oportunidad de que se viva todo un día en familia y, a la vez, divirtiéndose con el querer rememorar costumbres y tradiciones tan propias de la época. Una de estas cosas que tanto nos gusta, son los dulces de Navidad. Típicos, entrañables, muy caseros, y que tengan muchas cosas que les den un juego de sabores y olores, de esos que “alimentan”.
Lo típico y normal es ponerse de acuerdo y quedar ese domingo para, gastronómicamente hablando, pasar el día en “amor y compaña” como diría el refranero más popular. Las compras de una lista de ingredientes que no llega al folio pero que puede necesitar algo más (como siempre suele pasar), y muchas ganas de aprender o de intentar hacer, con ese sistema del ensayo, el error si se da ya no tiene solución, la cosa sale mal y no da tiempo en el mismo día a repetir. Pero las ganas y el interés, eso no falta.
Una vez consultados los asesores de cuándo hay que empezar con los preparativos del proceso, la pregunta se hace inversa, dice la experiencia de la asesora ¿Cuándo vais a empezar hacerlos? La respuesta: ¡A partir del medio día!...Repuesta entre dientes rezada: ¡Apañáis vais vosotras!
Pues eso, la primera en la frente. Llega una parte de la familia desde otros lugares, con un montón de cosas. Hablar y contar, contar y no queda títere con cabeza después de todo lo que se ha hablado. Son ya casi las 2 de la tarde. Las migas se hacen, al gusto de cocinero de turno, para que todos disfruten y no tener que llamar a una entidad de comidas rápidas, y mucho menos, como quiere rezar el titulo que se denomine TELEMIGAS…¿Se lo imaginan?
La ingesta de migas ha sido adecuada, excelente y sin excedentes. Hay todo tipo de críticas. Se aceptan. El postre primero era fruta de piña, pero como si pasará un viento rápido la piña hace poco efecto, para la degustación y punto. Pero llega el “tiramisu” casero, que dicen que era un postre de casas de esas de “señoritas que fuman” y llevan poca ropa, para hacer la espera a los señores clientes “más dulce”. Algunos comensales, insensatos y fuera de control, repiten sus raciones ya generosas. Queda la vergüenza que se guarda, para en privado, (no creo que llegue a más de dos horas) sea liquidado el asunto del tiramisu.
Y pasamos a los dulces. En esto si que hay guasa. La masa para las tortas, elaborada desde las 12 hasta las dos, puesta cerca del brasero ha alcanzado su límite. Ahora es “la increíble Hultsa”, en blanco y cargada de almendras y piñones. Pasamos a la acción y se hacen tortas de tamaño…¿De qué tamaño? He contado diez opiniones distintas y somos once, alguien no ha querido dar su opinión.
Llegan más familiares. Críticos y voluntariosos, dan su opinión acertada, sobre todo en el análisis del por qué han salido los cordiales como si fueran “galletas”: totalmente planos. El azúcar, el problema es el azúcar, los pone demasiado dulces y además no los deja “tiesos”. Otra cosa aprendida.
Ya son casi las ocho de la tarde y el asunto no para. ¿Llamamos a Telemigas? No hace falta. Uno de los participantes, por aquello de hacer otra demostración, piensa en hacer “panes preñados”, en este caso de chorizo. Juega el Murcia, por la televisión lo están dando, y justo en el momento del empate, ya están los panes preñaos hechos. Una delicatesen que se come, no por lo bueno que han salido, sino porque es hora de merendar-cenar.
Queda la cosa en repetir, que aunque no todo es perfecto, pero se puede mejorar, eso sí, repetir las migas y no tener nunca que llamar a TELEMIGAS, aunque la crearan para eso.

El poder de la palabra

El ser humano tiene el don de la palabra para muchas cosas, aparte de comunicarse.
Son varios años ya los que escribo en este semanario con el que puedo dejar mi opinión cada semana y, que libremente nunca me ha puesto pegas para decir lo que me apetezca o venga en gana.
Mis chascarrillos y comentarios de nuestras costumbres y tradiciones locales, son la principal fuente de escritura, aunque algunas veces aparece la dichosa política o, como no puede ser menos, ocuparnos de otras noticias de alcance que precisan de la difusión y de la opinión, siempre personal, de este aprendiz de escritor.
No es momento de nostalgias o de decir que me voy. De momento no me echan de la redacción y eso que hay crisis. Es momento de reconocer a quienes, cada semana, más o menos “fans” leen y participan de lo que aquí se expresa y quieren mostrar su propia opinión, interactuar con los que generamos el artículo y hacer realidad algunas de las cuestiones que en ellos tratamos.
Reconozco que entre mis más predilectos, predilectas, lectoras, está mi tía Maruja, la viuda del ínclito maestro Gómez Villa, nuestro músico, nuestro compositor, nuestro creador de arte con notas de pasodoble o marcha, que da sonido a la Semana Santa Ciezana. Mis familiares allegados, amigos de siempre y de momentos importantes o menos importantes, que bien que me critican, y no por lo que escribo sino por lo gordo que estoy, y si la foto que preside mi columna es más o menos de tiempos pasados. (Confieso que tiene un leve retoque de Photoshop con un poco más de pelo), prometo cambiarla, ya sé que no es muy importante lo que escribo… Bueno, hay otras personas que me comentan lo bien que se lo han pasado con las sátiras o ironías del personaje al que dirijo mi texto, o al conjunto de situaciones en la que, más o menos aventuradas, suceden cosas que arrancan una sonrisa o, en su mayor potencial, provocan una carcajada que les anima el día. También las hay con toque de ternura, de tristeza, de aventura o simplemente “ocupan” tinta que no dicen mucho que les aporte alguna emoción o sensación estimulante. Hay de todo, como en la viña del Señor. Mi mujer, muy crítica, es la que me dice que para que escribo cosas mías. No sé que responder. Sigo escribiendo sobre lo que se me ocurre, aunque en ello vaya yo como personaje no invitado.
A los que saben y gustan de leer, de disfrutar con la lectura de estas, y otras, líneas “del silencio”, que en su deseo, en su ideal, quieren decir tantas cosas. A quienes disfrutan del Mirador, porque se reflejan muchas de sus críticas o noticias. A quienes como, los que viven en Cieza, que saben y preguntan por Internet, cuando lo leen por ese medio, que si conozco a fulano o si le puedo enviar la poesía completa del “tio Paco”… A gentes sencillas, tan normales que una tarde leyendo, sonriendo al comprobar que hay tradiciones como las de los “moniatos”, que son verdad, que perduran entre nuestras más viejas tradiciones, que el poder de mi escrito comentaba una evidencia. A mi buen tendero, panadero y cofrade de la Dolorosa, el “Turrula”, que me invita a “moniatos”, pues por leerme, quiero compartir contigo, con tu familia, ese “calentorcico” que desde tu tienda dan los “moniatos”. Ahora de hecho, sin palabras, que son la evidencia de que la palabra da fe de los hechos y la amistad no precisa de muchas palabras.

Moniatos calientes…dos sin pelos en la lengua, y otros sitios.